La preparación antes de salir a vender
A veces no vendes por miedo o vergüenza, pero la realidad es simple: nadie se acordará de ti en dos horas y tampoco te guardarán rencor si vuelves a llamar. Sal del sofá mental, conecta, aporta algo interesante y sé buena noticia para tus clientes. Llama, preocúpate y mantén el vínculo. Ahí está la diferencia.
